domingo, 15 de noviembre de 2015

Somos lo que escuchamos

¿Están la música y la personalidad unidas de manera innegable?

Si nos fijamos en las distintas tribus urbanas, veremos como cada una es fiel a un estilo de música concreto. Ya sea por la estética que representa cada género, por los principios morales o las ideas que defienden, las agrupaciones callejeras suelen tener gustos musicales definidos e inconfundibles. Los hippies serán más aficionados al folk, los heavies escuchan rock y metal, y los góticos y emos disfrutarán con piezas más oscuras.

Hasta ahora, el mayor estudio psicológico en relación a este tema, viene a manos del profesor Adrian North (Heriot-Watt University, Edimburgo). Para llevar a cabo su estudio, el señor North pidió a más de 36,000 personas que ordenasen una variedad de estilos musicales según sus preferencias, además acompañó la encuesta con un cuestionario que aportase información sobre la personalidad de los sujetos.

Tras realizar la investigación, llegó a la conclusión de que la música nos sirve como medio de expresión, a través del cual nos acercamos a personas más afines a nosotros. Sin embargo, no consiguió averiguar si realmente la música está realmente ligada a nuestra identidad.
El doctor finalizó su trabajo con diversas conclusiones que mostraban ciertos aspectos de la personalidad de los amantes de la música. Los enamorados del Country tienden a ser trabajadores, al contrario que los fans del Reggae, que suelen tener menos motivaciones a la hora de trabajar y esforzarse, pero poseen más creatividad. Los que se decantan por música Indie suelen ser menos pacíficos pero más creativos que los amantes del pop moderno.

Los géneros musicales por los que nos decantamos, no suelen variar drásticamente a lo largo de nuestra vida. Es en el período de la adolescencia y hasta los treinta años, cuando definimos nuestros gustos musicales. Esta época es coincidente con la formación completa de la persona (valores éticos, carácter, ideales, estilo de vida…).

Uno de los poderes de la música, es que es capaz de hacernos cambiar de humor. Este regulador emocional se ha empleado durante décadas como medio para ayudar a las personas a superar obstáculos sentimentales. A pesar de que somos propensos a escuchar géneros concretos, es la situación en la que nos encontramos, la que determina que estilo nos apetece escuchar (es más común acompañar una actividad deportiva de piezas con un ritmo definido que nos motive, que de música clásica, al igual que a la hora de relajarnos o meditar, optaremos por música más calmada y suave).
Por lo tanto, es cierto aquello de que “somos lo que escuchamos”, sin embargo (y aquí viene lo mejor), este arte nos ofrece inspiración para cualquier estado de ánimo.

Fuentes:

Collingwood, J.. (2013). Preferred Music Style Is Tied To Personality. Noviembre, 15, 2015, de PsychCentral Sitio web: http://psychcentral.com/lib/preferred-music-style-is-tied-to-personality/

Muffet, T.. (2008). Music Tastes link to personality. [Video]  Noviembre 14, 2015, de BBC Sitio web: http://news.bbc.co.uk/2/hi/entertainment/7599622.stm

Nauert, R.. (2013). Upbeat Music Helps Improve Mood. Noviembre 14, 2015, de PsychCentral Sitio web: http://psychcentral.com/news/2013/05/16/upbeat-music-helps-improve-mood/54898.html

Regader, B.. (2014). Música y personalidad: ¿qué vinculación tienen?. Noviembre 14, 2015, de Psicología y Mente Sitio web: http://psicologiaymente.net/personalidad/musica-personalidad#!



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